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Primero, quisiera aclarar que aquí no voy a hablar de limitar o eliminar impuestos. Si es eso lo que espera encontrar leyendo este artículo mejor busque en otra parte. Segundo, los impuestos son necesarios. Esto es un axioma inapelable, y si alguien intenta venderle la moto con lo contrario tenga en cuenta que está hablando con un mentiroso patológico, o con un pobre imbécil. Es tan simple como que, si no existieran impuestos, no existiría sanidad ni educación pública, no habría bibliotecas, ni pensiones, ni carreteras, ni transporte público, ni policía, ni sistema judicial – sé que estas dos últimas cosas son tentadoras, pero no se deje llevar por chorradas-. Una vez aclarados estos dos puntos, tengo que reconocer que este artículo va a remolque de varias cosas, pero sobre todo está relacionado con la subida de impuestos que viene. No seré yo quien discuta la necesidad de subirlos, estaría bueno, pero lo que sí puedo y voy a discutir es la forma en que se va a hacer y sobre quien va a recaer.
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Para escribir este artículo he tenido en cuenta unas cosas y he desechado otras. Una de las que he desechado es la opinión del PP, porque no aporta nada nuevo. Me explico. El PP se opone frontalmente a subir los impuestos, lo que quiere es bajarlos, pero no a todo el mundo, sólo a las empresas y, por ende, a las rentas más altas, porque cuando se le bajan impuestos a las empresas los grandes beneficiados no son los trabajadores que tenga dicha empresa, sino aquellos que son dueños de las mismas. Más claro el agua. Para poder hacer eso, teniendo en cuenta que de algún otro lado habrá que sacar las perras – si dentro de un caldero hay cuatro papas, coman cuatro o coman ocho, dentro del caldero va a seguir habiendo cuatro papas (axioma económico donde los haya, tú)-. Y como tenemos la experiencia de ocho años de gobierno del PP sabemos de donde sacarían ellos las perras: Reducción a mínimos del Estado de bienestar y la protección social, congelación de salarios y pensiones, y privatización para poner empresas públicas en manos de colegas… bueno, no sé si es que les queda algo por privatizar. Tal vez sigan el ejemplo de Madrid y se atrevieran a privatizar la sanidad y la educación pública a nivel estatal.
Casi nadie de izquierdas pone en duda que la subida de impuestos sea necesaria, porque lo es. La cuestión, como digo al principio, es sobre quién recae, cómo se hace y qué se hace con lo que se vaya a recaudar. El cuándo es lo antes posible, y el por qué es obvio, aunque el PP diga idioteses sobre el tema, así que no nos extenderemos sobre ello.
¿Sobre quién debe recaer la subida de impuestos? Simplificándolo, parece evidente que la subida de impuestos debería recaer sobre las rentas más altas, y, además, elevar el gravamen sobre artículos de lujo y los beneficios de la especulación, ya sea bursátil, inmobiliaria o de cualquier otro tipo. Imagino que, hasta aquí, estaremos todos de acuerdo, los que no hagan demagogia, claro. ¿Cómo se debería hacer? Pues debería hacerse mediante la declaración de Hacienda en el caso de las rentas más altas, con impuestos directos, no indirectos, en el caso de los artículos de lujo y los beneficios de la especulación, ya sea bursátil, inmobiliaria o de cualquier otro tipo. ¿Qué se debería hacer con lo recaudado? Es evidente que engrosar el fondo nacional de la Seguridad Social, crear programas de ayuda al empleo y a los desempleados y mantener y elevar la calidad del Estado de bienestar, amén de invertir más en investigación y desarrollo y crear rentabilidad en nichos relacionados con ello.
Hasta aquí lo que se debería hacer desde una perspectiva de izquierdas, es más, me atrevería a decir que hasta aquí lo que debería hacer cualquier gobierno de izquierdas con dos dedos de frente.
Pero, por el contrario, qué es lo que se va a hacer. Pues para empezar, no se le ha ocurrido otra cosa a un gobierno que se supone de izquierdas y progresista que subir el IVA sobre bienes que compra desde el ricacho que tiene un chalet en la Sierra, un apartamento en Benidorm y una casa en el centro de Madrid, hasta una viejecita que cobra una no contributiva. Es decir, llegado el caso, ¿Sobre quién recaerá el mayor esfuerzo contributivo? ¿Sobre el ricacho, o sobre la viejecita? Espero que nadie me obligue a contestar. Por no hablar de las SICAV, que quedan excentas de pagar impuestos por especular en el mercado bursátil, pero resulta que si alguien vende su vivienda para reinvertir en otra en la cual va a vivir se le aplica el gravamen correspondiente a la especulación inmobiliaria, cosa que, como comprenderán, a quien de verdad especula comprando y vendiendo inmuebles no le afecta, porque, al fin y al cabo, dicho gravamen terminará pagándolo quien compre su casa para vivirla, no quien especula con dicha venta.
Para abreviar, esta subida de impuestos es una chapuza que no hay por donde cogerla, no está pensada para que quien más tiene, más pague, sino para que los de siempre sigan disfrutando de sus rentas en detrimento de la mayoría y, lo que es peor, para que los que menos tienen tengan menos todavía. Y no digan que no se puede hacer de otra manera, porque es mentira.
Rectifiquen señores, porque lo importante no es que esto les vaya a costar las elecciones, que, por otra parte, es lo que va a pasar, lo importante es que la solidaridad no es exigible a según que sectores de la población, lo importante es que esto no es ninguna política económica de izquierdas y, para más INRI, no va a redundar en una mejora de la calidad de vida de la mayoría de los españoles, que son los que sacan adelante el país. Recuérdenlo porque, al parecer, tienen un problema de desmemoria bastante jodido, ustedes aspiran a representar a la mayoría de los españolitos de a pie, no a una minoría que lo que quiere es que no les toquen los cuartos. Ah, y ténganlo claro, este que escribe, aún siendo socialista, que lo soy, votará a cualquier partido que se comprometa a hacer políticas económicas de izquierda, sobre todo en momentos como los actuales, pero no a uno que, no sólo no hace políticas económicas de izquierda, que es lo que le corresponde, sino que además atenta contra la capacidad de supervivencia de aquellos que ya cuentan con paupérrimas esperanzas de salir adelante.
Lo puedo decir más alto, pero no más claro.
Menos florituras y más políticas de izquierda, ¡Ya!
P.D.
He leído a algunos compañeros que defienden esta forma de subida de impuestos intentando dar las explicaciones más peregrinas, sobre todo porque es que no se puede hacer de otra manera, no hay por donde cogerlo. Pero este que está aquí no va a liarse la manta a la cabeza y a defender algo que es indefendible, aquí y en Beijin, por mal hecho – las cosas se hacen con la cabeza, no con el final de la espalda-, por mal traido y por ser infumable para nadie que se llame a si mismo de izquierdas.
Buenas noches, y buena suerte…
Ôo-~
