Hypatia o el asesinato del Mundo Clásico

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Fue allá por el quince de enero de 2008, en una discusión sobre la historicidad de la figura de Jesucristo, en el blog de Don Ramiro Crespo – Historia Clásica-, cuando hablé por primera vez, digo por escrito, de la figura de Hypatia. La puse en unos comentarios como paradigma del momento exacto en el que la destrucción de todo lo que significó el mundo clásico y la sabiduría acumulada desde el siglo V A.C. se hace patente como un hecho sin vuelta atrás, hundiéndonos en un oscurantismo que dominaría la Edad Media durante más de un milenio. Un milenio lleno de gritos de terror, de hogueras y genocidios por la fe. No es que la figura de la filósofa y matemática me fuera desconocida. Durante la carrera era bastante llamativo que en Historia de la Filosofía no aparecieran muchas mujeres filósofas – digo que era llamativo, aunque no extraño, tengan en cuenta que la historia de la filosofía está hecha por hombres y habla de hombres que vivieron en épocas en las que la mujer era poco más que un animal de compañía-, así que no era raro que saliera en las conversaciones que manteníamos en la cafetería – la gente que estudia filosofía tiene unas conversaciones muy raras en la cafetería-.

Escuche música mientras lee, me lo agradecerá

Umberto Eco lo dice muy bien, “No es que no haya existido mujeres filósofas. Es que los filósofos han preferido olvidarlas, aunque ojalá antes se hayan apropiado de sus ideas“. Existieron mujeres filósofas en el mundo clásico, por supuesto; Quilonides, Cratesiclea, Teano… pero digamos que la figura de Hypatia es importante, más allá de las demás, no sólo porque era mujer en un mundo enteramente de hombres, sino porque su recuerdo sobrevive superando un momento histórico en que todo desaparece engullido por el fanatismo religioso. Hypatia simboliza la última resistencia del amor por el saber ante la ignorancia que significa el oscurantismo y la fe. Habrá quien diga que la fe no significa oscurantismo, pero, y eso es de agradecer en la película de Amenabar, la cuestión se reduce a una simple aseveración que Hypatia plantea ante el prefecto de una Alejandría subyugada por el radicalismo católico, “Tú no puedes poner en duda tu fe, yo debo“.

No voy a decir que la película de Amenabar se ciña, ni mucho menos, a la historia real, lo poco que ha conseguido llegar hasta nosotros, de la figura de Hypatia. Para empezar no murió con cuarenta años, murió mucho más crecidita, los seguidores de Serapis jamás atacaron a los cristianos, los judíos tampoco, y, desde luego, no hubo ningún antiguo esclavo que diera una muerte digna a la filósofa. Hypatia fue asesinada en medio de un mundo que ya no era el suyo, un mundo en el que la sabiduría, la ciencia y el saber se estaba terminando de subyugar a la religión, un mundo en el que ninguna persona, da igual si era hombre o mujer, que se dedicara a cualquier disciplina filosófica de la época podría vivir. Hypatia fue asesinada a golpe de filo de concha de molusco. Fue desollada viva, desmembrada, y sus restos reducidos a cenizas. El asesinato de Hypatia es la metáfora del asesinato del saber y la ciencia, desollado, desmembrado y reducido a cenizas.

Esta película, aunque no es del todo fiel a la historia, es el desagravio no sólo de una mujer que se convirtió sin saberlo en la última línea de defensa ante el poder de la ignorancia y el oscurantismo, también es el desagravio de una ingente cantidad de sabiduría que se perdió para siempre y que, casi con toda seguridad, no podremos recuperar jamás. Algo que era necesario y justo hacer si tenemos en cuenta que, donde se encontraba la Biblioteca de Alejandría, cuya destrucción, por cierto, la iglesia en un alarde más de falsificación histórica, atribuyó a los turcos, se levantó una iglesia, para colmo una iglesia en conmemoración de los mártires cristianos durante la persecución de Nerón – Otra mentira más. Nerón jamás persiguió cristianos, históricamente no existe ninguna prueba de que siquiera existieran cuando el emperador Nerón gobernó el imperio-. Esta película es la reivindicación, salvando las distancias, por supuesto, de una memoria histórica necesaria y de una mujer que fue asesinada por amar el saber. Una reivindicación necesaria en tanto en cuanto, lo que son las cosas, el autor intelectual de la destrucción del último baluarte de la sabiduría acumulada a lo largo del Mundo Clásico y del asesinato de Hypatia fue nombrado doctor de la iglesia católica y convertido en Santo.

Amenabar, sin saberlo, ha hecho una película en la que ha reivindicado todo un mundo que se perdió por lo mismo que el ser humano pierde siempre, la ignorancia y la sin razón.

Que no vuelva a ocurrir, esa es la reivindicación, que no vuelva a ocurrir y que no lo permitamos.

Tele MACO

Un artículo, un vídeo

Buenas noches, y buena suerte…

Ôo-~

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Hay 8 comentarios Siga los comentarios por RSS


  1. Adrian Vogel

    “Amenabar, sin saberlo, ha hecho una película en la que ha reivindicado todo un mundo que se perdió por lo mismo que el ser humano pierde siempre, la ignorancia y la sin razón.”

    Yo sí creo que lo ha filmado sabiendo. Al menos es la impresión que tengo escuchando sus entrevistas.

    Salud & Saludos

    11 Oct, 2009 a las 6:13 pm


  2. Patxi Igandekoa

    Encuentro excesivo en algunos aspectos el planteamiento de este post: el mundo clásico no se hundió por los embates del cristianismo. Ya estaba hundiéndose incluso desde antes del nacimiento de Jesús. Es más, el Cristianismo jamás habría podido triunfar con un paganismo y una cultura clásica en pleno apogeo.

    También encuentro excesiva la política antitrolls de esta bitácora. Tantas advertencias recuerdan a la SGAE en los mensajes de “ahora la Ley actúa” que aparecen en los DVDs. El lector se siente amedrentado por todos esos carteles, perdiéndose de este modo más de un comentario potencial. Además, a estas alturas la gente ya sabe que tiene que ser educada sin necesidad de que le enseñen el palo.

    Con respecto a lo de publicar las IPs quisiera disuadir al autor del blog de lo que considero una auténtica barbaridad. A nadie le interesa conocer la identidad de nadie en Internet. La IP es información personal, y desvelarla supone un atentado contra la ética de la red. A no ser que existan razones que lo justifiquen.

    Por lo tanto, y en los términos más cordiales, he de hacer constar mi rechazo a los términos de participación establecidos por el administrador. Además publicar direcciones IP puede suponer una vulneración de la Ley de Protección de Datos.

    18 Oct, 2009 a las 12:11 am


  3. Santi Benítez

    @Don Patxi Igandekoa: Primero, que la aparición de la religión católica, fomentada como religión de Estado por Constantino y remarcada como forma de subyugación moral en el imperio a partir del Concilio de Nicea fue la puntilla final al Mundo Clásico, y que la destrucción de lo que quedaba de la biblioteca de Alejandría fue el final absoluto de toda la sabiduría acumulada durante casi diez siglos… no es discutible.

    Segundo, sino le gusta lo que se advierte a la hora de publicar en este espacio, que es mío, ya sabe lo que tiene que hacer.

    Tercero, su IP es 85.84.227.198 . Imagino que será una IP dinámica, pero aún así, ya que está convencido de que vulnero sus datos personales al divulgarla, le ruego que acuda lo antes posible a un juzgado y me ponga una denuncia al respecto. Por favor, si necesita cualquier tipo de dato para llevar adelante dicha denuncia, no dude en ponerse en contacto conmigo y gustosamente se lo facilitaré.

    Ôo-~

    18 Oct, 2009 a las 1:48 am


  4. Patxi Igandekoa

    Señor Benitez: no sé dónde se habrá informado usted sobre historia de la Antigüedad Tardía. Probablemente en los libros de otro prestigioso autor que por un casual tiene el mismo apellido que usted. Pero bueno, en cuestión de opiniones de todo ha de haber.

    Con respecto a lo otro que me cuenta, lamento que se haya tomado a mal lo que no era más que una simple sugerencia. Ni por un instante he querido acusarle de cometer ilegalidades, ni tengo previsto poner denuncias de ningún tipo. Allá usted con lo que hace, pero si trata a los visitantes con esta amabilidad no se extrañe después de que su blog no reciba muchos comentarios.

    MI IP es, efectivamente, esa que con tan poca amabilidad expone. Sepa que en mi blog he recibido críticas mucho peores que la que le dirijo a usted, pero que a pesar de todo jamás estaría dispuesto a hacer públicas las IPs de quienes escribieron. Es cuestión de ética.

    Hágame el favor de recapacitar sobre este punto. Lo demás no importa: sucedió hace muchos siglos.

    18 Oct, 2009 a las 11:19 am


  5. Santi Benítez

    @Don Patxi Igandekoa: De ningún modo o bajo ningún concepto he pretendido que entienda que su comentario anterior me parecía ofensivo. Le puedo asegurar que para nada. Muy mal he tenido que hacerlo si lo que ha entendido es eso.

    Mi intención era, y es hacerle entender que su IP, jurídicamente, no tiene otro tratamiento que el de su dirección física habitual que, por otra parte, es información pública – puede usted consultarlo en las páginas blancas-. Lo que sería punible es que yo utilizara dicha información pública para otros menesteres, pero, es evidente, si hago público algo que es información pública no estoy vulnerando ninguna ley. Es más, la información pública no tiene otro valor jurídico que el correspondiente a su rango, es decir, divulgar información que es pública…

    Más nada.

    En cuanto a la ética de la red. Tenga en cuenta que ética de la red, como concepto, es algo muy abstracto. Si usted expone información pública, su IP lo es, en cualquier parte, ¿Es ético o no es ético divulgarla? Teniendo en cuenta que, de por si, usted ya lo hace, no entiendo que ética es vulnerada si otros hacen lo mismo que hace usted. Hacer referencia a que esa información es propia y no ajena es lo mismo que pretender que su dirección web no tiene que ser divulgada, porque es suya, no ajena. Es un sin sentido. Y claro, siendo lo segundo un sin sentido, ¿Por qué se supone que lo primero sí tiene sentido?

    Ôo-~

    18 Oct, 2009 a las 12:43 pm


  6. ElSrM.

    “El asesinato de Hypatia es la metáfora del asesinato del saber y la ciencia, desollado, desmembrado y reducido a cenizas”

    Es el ejemplo de cómo actúan las religiones contra las personas racionales y libres.
    Si eres racional, si razonas, si cuestionas todo por medio del razonamiento, no puedes ser religioso, dejas de serlo. Por tanto, el razonamiento y el raciocinio son enemigos mortales de las religiones. Y lo han expuesto abierta y cínicamente en multitud de ocasiones.

    Muy, muy, buen escrito.

    20 Oct, 2009 a las 7:54 am


  7. Santi Benítez

    @Don ElSrM.: Muchas gracias, se hace lo que se puede.

    @Don Patxi Igandekoa: Discúlpeme si con esto de la IP lo importante se me ha pasado, son las cosas de contestar comentarios sobre la marcha.

    En vista de su, digámoslo así, falta de lectura sobre el final del Mundo Clásico o, como usted lo llama, Antigüedad Tardía, le dejo una lista de libros publicados por historiadores sobre el tema – si se decide a leer alguno, cosa que dudo, verá que, aunque hay opiniones encontradas sobre cosas puntuales, todos coinciden en lo importante-.

    ALFÖLDI, A.: The conversion of constantine and pagan Rome, Oxford, 1948.
    ALLARD, P.: Julien l’Apostat, 3 vols., Roma, 1972.
    ARNHEIM, M. T. W.: The Senatorial Aristocracy in the later roman Empire, Oxford, 1900.
    BAIGENT & LEIGH: The Dead Sea scrolls deception, Nueva York, 1991.
    BAYNES, N. H.: Constantine and the christian church, Oxford, 1972.
    BIDEZ, J.: La vie de l’Empereur Julien, París, 1930.
    BIONDI, B.: Il diritto romano cristiano, 3 vols., Milán, 1952 y 1953.
    BOISSIER, G.: La fin du paganisme, París, 1903.
    BOWLER, D.: The age of Constantine and Julian, Londres, 1978.
    BREZZI, P.: La política religiosa de Constantino, Nápoles, 1965.
    BURCKHARDT, J.: Die Zeit Constantins des Grossen, Stuttgart, 1929.
    CAMACHO, S.: Creadores de dioses, Madrid, 2000.
    CHASTAGNOL, A.: Le Bas-Empire, Paris, 1969.
    DÖRRIES, D.: Dar Selbstzeugnis Kaiser Konstantins, Gotinga, 1954.
    EHRHARDT, A.: Constantin der Grosse: Religionspolitik und Gesetzgebung, Z.S.S., 1955.
    GABBA, E.: Per la storia dell’esercito romano in età imperiale, Roma, 1974.
    GRAHAM L.: Deceptions and myths of the Bible, Nueva York, 1991.
    GANSHOFFER, R.: L’evolution des institutions municipales en Occident et en Orient au Bas-Empire, París, 1963.
    JONES, A. H. M.: Constantine and conversion of Europe, Londres, 1948.
    LABBRIOLLE, P. DE; BARDY, G., Y PALANQUE, J. R.: De la paix constantinienne à al mort de Théodose, París, 1936.
    MASSEY, G.: Historical Jesus and the Mythical Christ or Natural Genesis and Typology of Equinoctial Christolatry, Montana, 1998.
    MAYER, R.: Byzantion, Konstantinopel, Istanbul, eine genetische Stadtgeographie, Viena, 1943.
    MAURICE, J.: Constantin le Grand, París, 1924.
    MAZZARINO, S.: Aapetti sociali del quarto secolo. Ricerche di Storia tarda romana, Roma, 1951.
    MOMIGLIANO, A.: Paganism and Christianity in the fourth Century, Londres, 1962.
    NISCHER, E. V.: The army reforms of Diocletian and Constantine – Journal of Roman Studies, XIII, 1923.
    PALANQUE, J. R.: Le Bas-Empire, París, 1971.
    PIGANIOL, A.: La fiscalité du Bas-Empire, Journal des Savants, 1946 – L’Empereur Constantin, París, 1932 – L’Empire chrétien, París, 1947 – L’economie dirigée dans l’empire romain au IVe siècle, Scentia, serie 6, XVI, 1947.
    REMONDON, R.: La crisis del Imperio romano de Marco Aurelio a Anastasio, Barcelona, 1967.
    SCHWARTZ: El emperador Constantino y la Iglesia cristiana, Madrid, 1926.
    STEIN, E.: Historie du Bas-Empire, 2 vols., París, 1959.
    STONE, M.: When God Was a Woman, Nueva York, 1978.
    VAN DE BERCHEM, D.: L’armeé de Dioclétien et la reforme constantinienne, Institut Francais de Beyrouth, LVI, 1952.
    VOGLE, CH.: Constance II et l’administration impériale, Estrasburgo, 1979.
    VOGT, J.: Zur Frage des christlichen Einflusses auf die Gesetzgebung Konstantin, Fest. Wenger, II, 1945 – Konstantin der Grosse und sein Jahrhundert, Munich, 1960.
    WAITE, C.: History of the christian religion in the year two hundred, California, 1992.
    WALKER, B.: The womans enciclopedia of myths and secrets, San Francisco, 1993.
    WELLS, G. A.: Did Jesus exist?, Búfalo, 1975 – The historical evidence for Jesus, Búfalo, 1988.
    WHELESS, J.: Forgery in Christianity, Health Research, 1990.

    Que los disfrute.

    Ôo-~

    20 Oct, 2009 a las 10:21 am


  8. Ensalada de enlaces (III)…y algo del “alcorconazo” | El Daño de Lüzbel

    [...] Judas ha vuelto, y en el campo que parece que le gusta más. Leedle a él, a Manel, a Iracundo y a Santi, ya que, aprovechando el tema de la película “Ágora”, hablan de algo más [...]

    30 Oct, 2009 a las 8:52 pm

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