Este es el texto íntegro del capítulo 9 de El Arte de la Guerra de Sun Tzu, en la traducción propia de ElArteDeLaGuerra.es: español actual y claro, fiel al sentido del original, con la numeración clásica de versículos que permite citar cualquier pasaje. Si prefieres las ideas clave y su aplicación moderna, consulta el resumen y análisis del capítulo 9.
1. Sun Tzu dijo: Llegamos ahora a la cuestión de acampar el ejército y observar los indicios del enemigo. Cruza deprisa las montañas y mantente cerca de los valles.
2. Acampa en lugares elevados, de cara al sol. Los lugares angostos, los matorrales enmarañados, los cenagales y las grietas del terreno deben abandonarse con toda la rapidez posible y no acercarse a ellos.
16. Mientras nosotros nos mantenemos lejos de esos lugares, debemos procurar que el enemigo se acerque a ellos; mientras nosotros los tenemos de frente, debemos hacer que el enemigo los tenga a su espalda.
17. Si en las cercanías de tu campamento hay terreno accidentado, charcas rodeadas de hierbas acuáticas, hondonadas cubiertas de juncos o bosques de maleza espesa, hay que batirlos y registrarlos con cuidado, pues son lugares donde suelen esconderse hombres emboscados o espías insidiosos.
18. Cuando el enemigo está cerca y permanece quieto, confía en la fuerza natural de su posición.
19. Cuando se mantiene a distancia y trata de provocar la batalla, está deseando que sea el otro bando quien avance.
20. Si su lugar de acampada es de fácil acceso, está tendiendo un cebo.
21. El movimiento entre los árboles de un bosque indica que el enemigo avanza. La aparición de numerosas pantallas en medio de la hierba espesa significa que el enemigo quiere despertar nuestras sospechas.
22. Que las aves alcen el vuelo es señal de emboscada. Las bestias espantadas anuncian que se acerca un ataque por sorpresa.
23. Cuando el polvo se levanta en una columna alta, es señal de que avanzan carros; cuando el polvo es bajo pero se extiende por una zona amplia, delata la llegada de infantería. Cuando se ramifica en distintas direcciones, indica que se han enviado partidas a recoger leña. Unas pocas nubes de polvo que van y vienen significan que el ejército está acampando.
24. Palabras humildes y preparativos redoblados son señal de que el enemigo está a punto de avanzar. Un lenguaje violento y avanzar como si fuera a atacar son señal de que se retirará.
25. Cuando los carros ligeros salen primero y toman posición en los flancos, es señal de que el enemigo se está formando para la batalla.
26. Las propuestas de paz sin un pacto jurado indican una conjura.
27. Cuando hay mucho ir y venir y los soldados forman filas, significa que ha llegado el momento decisivo.
28. Cuando se ve a unos avanzar y a otros retroceder, es un señuelo.
29. Cuando los soldados permanecen apoyados en sus lanzas, están desfallecidos por falta de comida.
30. Si los enviados a buscar agua empiezan por beber ellos mismos, el ejército padece sed.
31. Si el enemigo ve una ventaja a su alcance y no hace nada por conseguirla, sus soldados están agotados.
32. Si las aves se posan en un lugar, es que está desocupado. El griterío nocturno delata nerviosismo.
33. Si hay desorden en el campamento, la autoridad del general es débil. Si los estandartes y banderas cambian de sitio, se está fraguando una sedición. Si los oficiales se irritan, es que los hombres están exhaustos.
34. Cuando un ejército da grano a sus caballos y sacrifica sus reses para comer, y cuando los hombres no cuelgan sus ollas sobre las hogueras del campamento, mostrando que no volverán a sus tiendas, puedes estar seguro de que están decididos a luchar hasta la muerte.
35. Ver a los hombres cuchichear en corrillos o hablar en voz baja apunta a descontento entre la tropa.
36. Recompensas demasiado frecuentes indican que el enemigo está al límite de sus recursos; demasiados castigos delatan una situación de grave apuro.
37. Empezar con bravatas y asustarse después ante el número del enemigo demuestra una falta suprema de inteligencia.
38. Cuando se envían emisarios con cumplidos en la boca, es señal de que el enemigo desea una tregua.
39. Si las tropas enemigas avanzan con furia y permanecen largo tiempo frente a las nuestras sin entablar batalla ni retirarse, la situación exige gran vigilancia y prudencia.
40. Si nuestras tropas no superan en número a las del enemigo, con eso basta y sobra; solo significa que no puede lanzarse un ataque frontal. Lo que podemos hacer es, sencillamente, concentrar todas las fuerzas disponibles, vigilar de cerca al enemigo y conseguir refuerzos.
41. Quien no ejerce previsión alguna y toma a la ligera a sus adversarios acabará sin duda capturado por ellos.
42. Si se castiga a los soldados antes de que te hayan tomado apego, no serán obedientes; y si no son obedientes, serán prácticamente inútiles. Si, una vez que los soldados te han tomado apego, no se aplican los castigos, seguirán siendo inútiles.
43. Por tanto, a los soldados hay que tratarlos primero con humanidad, pero mantenerlos sujetos con una disciplina de hierro. Este es un camino seguro hacia la victoria.
44. Si durante la instrucción las órdenes se hacen cumplir de manera habitual, el ejército estará bien disciplinado; si no, su disciplina será mala.
45. Si el general muestra confianza en sus hombres pero exige siempre que sus órdenes se obedezcan, la ganancia será mutua.