Capítulo 7: Las maniobras — texto completo

Este es el texto íntegro del capítulo 7 de El Arte de la Guerra de Sun Tzu, en la traducción propia de ElArteDeLaGuerra.es: español actual y claro, fiel al sentido del original, con la numeración clásica de versículos que permite citar cualquier pasaje. Si prefieres las ideas clave y su aplicación moderna, consulta el resumen y análisis del capítulo 7.

El texto

1. Sun Tzu dijo: En la guerra, el general recibe sus órdenes del soberano.

2. Tras reunir un ejército y concentrar sus fuerzas, debe fundir y armonizar sus distintos elementos antes de plantar el campamento.

3. Después vienen las maniobras tácticas, y no hay nada más difícil. La dificultad de las maniobras tácticas consiste en convertir lo tortuoso en directo y el infortunio en ganancia.

4. Así, tomar una ruta larga y sinuosa tras apartar al enemigo del camino y, aun partiendo después que él, ingeniárselas para llegar a la meta antes, demuestra conocer el artificio del *rodeo*.

5. Maniobrar con un ejército es ventajoso; con una multitud indisciplinada, muy peligroso.

6. Si pones en marcha un ejército con todo su equipo para arrebatar una ventaja, lo más probable es que llegues tarde. Y si, con ese fin, destacas una columna ligera, sacrificas su bagaje y sus provisiones.

7. Así, si ordenas a tus hombres enrollar las corazas de cuero y hacer marchas forzadas sin detenerse ni de día ni de noche, cubriendo de una tirada el doble de la distancia habitual, recorriendo cien *li* para arrebatar una ventaja, los jefes de tus tres divisiones caerán en manos del enemigo.

8. Los hombres más fuertes irán delante y los agotados quedarán rezagados, y con este plan solo una décima parte de tu ejército llegará a su destino.

9. Si marchas cincuenta *li* para superar en maniobra al enemigo, perderás al jefe de tu primera división y solo la mitad de tus fuerzas alcanzará la meta.

10. Si marchas treinta *li* con el mismo propósito, llegarán dos tercios de tu ejército.

11. Podemos dar por sentado, pues, que un ejército sin su tren de bagajes está perdido; sin provisiones, está perdido; sin bases de abastecimiento, está perdido.

12. No podemos concertar alianzas hasta conocer los designios de nuestros vecinos.

13. No estamos en condiciones de conducir un ejército en marcha si no conocemos el aspecto del terreno: sus montañas y bosques, sus barrancos y precipicios, sus marismas y pantanos.

14. No sabremos sacar partido de las ventajas naturales si no recurrimos a guías locales.

15. En la guerra, practica el engaño y triunfarás. Muévete solo si hay una ventaja real que ganar.

16. Concentrar o dividir las tropas es algo que deben decidir las circunstancias.

17. Que tu rapidez sea la del viento, y tu cohesión, la del bosque.

18. En la incursión y el saqueo sé como el fuego; en la inmovilidad, como una montaña.

19. Que tus planes sean oscuros e impenetrables como la noche, y cuando te muevas, cae como el rayo.

20. Cuando saquees una comarca, reparte el botín entre tus hombres; cuando conquistes territorio nuevo, divídelo en lotes en beneficio de la tropa.

21. Pondera y delibera antes de hacer un movimiento.

22. Vencerá quien haya aprendido el artificio del rodeo. Tal es el arte de las maniobras.

23. El Libro del Gobierno del Ejército dice: en el campo de batalla, la palabra hablada no llega lo bastante lejos; de ahí la institución de gongs y tambores. Tampoco los objetos corrientes se distinguen con suficiente claridad; de ahí la institución de banderas y estandartes.

24. Gongs y tambores, banderas y estandartes son los medios para concentrar los oídos y los ojos de la tropa en un punto determinado.

25. Formando así la tropa un solo cuerpo unido, resulta imposible que el valiente avance solo o que el cobarde retroceda solo. Tal es el arte de manejar grandes masas de hombres.

26. En el combate nocturno, pues, sírvete mucho de fuegos de señales y tambores, y en el combate diurno, de banderas y estandartes, como medio de influir en los oídos y los ojos de tu ejército.

27. A todo un ejército se le puede robar el ánimo; a un general en jefe se le puede robar la serenidad.

28. El ánimo del soldado está más encendido por la mañana; al mediodía empieza a decaer, y al anochecer solo piensa en volver al campamento.

29. Por eso el general hábil evita al ejército cuando su ánimo está encendido y lo ataca cuando languidece y piensa en el regreso. Tal es el arte de estudiar los estados de ánimo.

30. Disciplinado y sereno, aguardar a que aparezcan el desorden y el tumulto en las filas enemigas: tal es el arte de conservar el dominio de uno mismo.

31. Estar cerca de la meta cuando el enemigo aún está lejos, esperar descansado mientras el enemigo se afana y forcejea, estar bien alimentado mientras el enemigo pasa hambre: tal es el arte de administrar las propias fuerzas.

32. Abstenerse de interceptar a un enemigo cuyos estandartes están en perfecto orden, abstenerse de atacar a un ejército formado en disposición serena y confiada: tal es el arte de estudiar las circunstancias.

33. Es un axioma militar no avanzar cuesta arriba contra el enemigo ni hacerle frente cuando baja la pendiente.

34. No persigas a un enemigo que simula la huida; no ataques a soldados de ánimo encendido.

35. No muerdas el cebo que te ofrezca el enemigo. No estorbes a un ejército que regresa a su tierra.

36. Cuando rodees a un ejército, déjale una salida libre. No acoses en exceso a un enemigo desesperado.

37. Tal es el arte de la guerra.


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