Capítulo 2: Sobre la guerra — texto completo

Este es el texto íntegro del capítulo 2 de El Arte de la Guerra de Sun Tzu, en la traducción propia de ElArteDeLaGuerra.es: español actual y claro, fiel al sentido del original, con la numeración clásica de versículos que permite citar cualquier pasaje. Si prefieres las ideas clave y su aplicación moderna, consulta el resumen y análisis del capítulo 2.

El texto

1. Sun Tzu dijo: En las operaciones de guerra, cuando hay en campaña mil carros ligeros, otros tantos carros pesados y cien mil soldados con coraza, con provisiones para recorrer mil _li_, los gastos en la retaguardia y en el frente —incluida la atención a los huéspedes, las partidas menores como la cola y la pintura, y lo invertido en carros y armaduras— alcanzarán el total de mil onzas de plata al día. Eso cuesta levantar un ejército de cien mil hombres.

2. Cuando entres en combate, si la victoria tarda en llegar, las armas de los hombres se embotarán y su ardor se apagará. Si pones sitio a una ciudad, agotarás tus fuerzas.

3. Además, si la campaña se prolonga, los recursos del Estado no bastarán para sostener el esfuerzo.

4. Y cuando tus armas estén embotadas, tu ardor apagado, tus fuerzas agotadas y tu tesoro gastado, otros caudillos surgirán para aprovecharse de tu debilidad. Entonces nadie, por sabio que sea, podrá evitar las consecuencias.

5. Así pues, aunque se ha oído hablar de prisas torpes en la guerra, nunca se ha visto destreza unida a largas demoras.

6. No hay ejemplo de país que haya salido beneficiado de una guerra prolongada.

7. Solo quien conoce a fondo los males de la guerra puede comprender a fondo la manera provechosa de conducirla.

8. El soldado hábil no recluta una segunda leva, ni carga sus carros de suministros más de dos veces.

9. Lleva contigo el material de guerra desde casa, pero abastécete a costa del enemigo. Así el ejército tendrá comida suficiente para sus necesidades.

10. La pobreza del tesoro público obliga a mantener el ejército con aportaciones enviadas desde lejos. Y mantener un ejército a distancia empobrece al pueblo.

11. Por otra parte, la cercanía de un ejército hace subir los precios; y los precios altos agotan los recursos del pueblo.

12. Cuando sus recursos se agotan, el campesinado se ve afligido por tributos onerosos.

13, 14. Con esta pérdida de recursos y este agotamiento de fuerzas, los hogares del pueblo quedarán esquilmados y tres décimas partes de sus ingresos se esfumarán; mientras, los gastos del Gobierno en carros rotos, caballos agotados, corazas y yelmos, arcos y flechas, lanzas y escudos, manteletes de protección, bueyes de tiro y carros pesados ascenderán a cuatro décimas partes de su renta total.

15. Por eso el general sabio procura abastecerse a costa del enemigo. Una carreta de provisiones del enemigo equivale a veinte de las propias, y un solo _picul_ de su forraje equivale a veinte de los almacenes propios.

16. Ahora bien, para matar al enemigo, nuestros hombres deben estar encendidos de ira; y para que derrotar al enemigo reporte ventaja, deben recibir sus recompensas.

17. Por tanto, en el combate de carros, cuando se hayan capturado diez o más, hay que recompensar a quienes tomaron el primero. Nuestras banderas deben sustituir a las del enemigo, y sus carros, mezclarse con los nuestros y emplearse junto a ellos. A los soldados capturados hay que tratarlos bien y conservarlos.

18. A esto se le llama usar al enemigo vencido para aumentar la propia fuerza.

19. En la guerra, pues, que tu gran objetivo sea la victoria, no las campañas largas.

20. Así puede saberse que quien dirige los ejércitos es el árbitro del destino del pueblo, el hombre de quien depende que la nación viva en paz o en peligro.


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