Este es el texto íntegro del capítulo 4 de El Arte de la Guerra de Sun Tzu, en la traducción propia de ElArteDeLaGuerra.es: español actual y claro, fiel al sentido del original, con la numeración clásica de versículos que permite citar cualquier pasaje. Si prefieres las ideas clave y su aplicación moderna, consulta el resumen y análisis del capítulo 4.
1. Sun Tzu dijo: Los buenos guerreros de la antigüedad primero se ponían a salvo de toda posibilidad de derrota, y después aguardaban la ocasión de derrotar al enemigo.
2. Protegernos de la derrota está en nuestras manos; la ocasión de vencer al enemigo la ofrece el propio enemigo.
3. Así, el buen guerrero puede ponerse a salvo de la derrota, pero no puede tener por segura la victoria sobre el enemigo.
4. De ahí el dicho: se puede saber cómo vencer sin ser capaz de lograrlo.
5. Estar a salvo de la derrota implica una táctica defensiva; la capacidad de derrotar al enemigo exige pasar a la ofensiva.
6. Mantenerse a la defensiva indica fuerzas insuficientes; atacar, fuerzas sobradas.
7. El general hábil en la defensa se oculta en los repliegues más recónditos de la tierra; el hábil en el ataque se lanza desde lo más alto del cielo. Así, por un lado tenemos la capacidad de protegernos; por otro, una victoria completa.
8. Ver la victoria solo cuando ya está al alcance del común de las gentes no es la cima de la excelencia.
9. Tampoco lo es combatir y vencer y que el Imperio entero exclame: «¡Bien hecho!».
10. Levantar un cabello de otoño no es señal de gran fuerza; ver el sol y la luna no es señal de vista aguda; oír el estruendo del trueno no es señal de oído fino.
11. Lo que los antiguos llamaban un combatiente hábil es aquel que no solo vence, sino que sobresale por vencer con facilidad.
12. Por eso sus victorias no le dan fama de sabio ni renombre de valiente.
13. Gana sus batallas porque no comete errores. No cometer errores es lo que asegura la certeza de la victoria, pues significa vencer a un enemigo que ya está derrotado.
14. Por eso el combatiente diestro se sitúa en una posición que hace imposible la derrota y no deja escapar el momento de vencer al enemigo.
15. Así, en la guerra, el estratega victorioso solo busca la batalla cuando la victoria ya está ganada, mientras que el destinado a la derrota primero combate y después busca la victoria.
16. El líder consumado cultiva la Doctrina y se atiene con rigor al Método y la disciplina; así tiene en su mano el dominio del éxito.
17. En cuanto al método militar, tenemos: primero, la Medición; segundo, la Estimación de la cantidad; tercero, el Cálculo; cuarto, la Ponderación de las probabilidades; quinto, la Victoria.
18. La Medición nace de la Tierra; la Estimación de la cantidad, de la Medición; el Cálculo, de la Estimación de la cantidad; la Ponderación de las probabilidades, del Cálculo; y la Victoria, de la Ponderación de las probabilidades.
19. Un ejército victorioso frente a uno en desbandada es como el peso de una libra puesto en la balanza contra un solo grano.
20. La embestida de una fuerza vencedora es como el estallido de aguas contenidas que se precipitan en un abismo de mil brazas de profundidad. Esto es cuanto hay que decir sobre las disposiciones tácticas.