Este es el texto íntegro del capítulo 5 de El Arte de la Guerra de Sun Tzu, en la traducción propia de ElArteDeLaGuerra.es: español actual y claro, fiel al sentido del original, con la numeración clásica de versículos que permite citar cualquier pasaje. Si prefieres las ideas clave y su aplicación moderna, consulta el resumen y análisis del capítulo 5.
1. Sun Tzu dijo: El control de una fuerza numerosa sigue el mismo principio que el control de unos pocos hombres: es solo cuestión de dividir sus efectivos.
2. Combatir al mando de un gran ejército no difiere en nada de hacerlo con uno pequeño: es solo cuestión de establecer signos y señales.
3. Lograr que todo tu ejército resista el embate del ataque enemigo y permanezca firme: esto se consigue mediante maniobras directas e indirectas.
4. Que el impacto de tu ejército sea como el de una piedra de molino lanzada contra un huevo: esto se consigue mediante la ciencia de los puntos débiles y fuertes.
5. En todo combate, el método directo puede emplearse para trabar batalla, pero los métodos indirectos serán necesarios para asegurar la victoria.
6. Los métodos indirectos, aplicados con eficacia, son inagotables como el Cielo y la Tierra, interminables como el curso de los ríos; como el sol y la luna, terminan solo para comenzar de nuevo; como las cuatro estaciones, pasan solo para regresar una vez más.
7. No hay más de cinco notas musicales, y sin embargo sus combinaciones dan lugar a más melodías de las que jamás podrán oírse.
8. No hay más de cinco colores primarios (azul, amarillo, rojo, blanco y negro), y sin embargo combinados producen más matices de los que jamás podrán verse.
9. No hay más de cinco sabores fundamentales (ácido, acre, salado, dulce y amargo), y sin embargo sus combinaciones producen más sabores de los que jamás podrán probarse.
10. En la batalla no hay más de dos métodos de ataque, el directo y el indirecto; y sin embargo estos dos, combinados, dan lugar a una serie inagotable de maniobras.
11. Lo directo y lo indirecto se engendran el uno al otro por turnos. Es como moverse en círculo: nunca se llega al final. ¿Quién podría agotar las posibilidades de su combinación?
12. La acometida de las tropas es como la crecida de un torrente, capaz de arrastrar incluso las piedras a su paso.
13. La calidad de la decisión es como la caída del halcón en el momento justo, que le permite golpear y destruir a su presa.
14. Por eso el buen combatiente será terrible en su acometida y rápido en su decisión.
15. La energía puede compararse a tensar una ballesta; la decisión, a soltar el disparador.
16. En medio del estruendo y el tumulto de la batalla puede haber un desorden aparente sin que exista desorden real alguno; en medio de la confusión y el caos, tu formación puede parecer sin pies ni cabeza y, aun así, ser inmune a la derrota.
17. El desorden simulado exige una disciplina perfecta; el miedo simulado exige valor; la debilidad simulada exige fuerza.
18. Ocultar el orden bajo el manto del desorden es simple cuestión de subdivisión; esconder el valor tras una apariencia de timidez presupone una reserva de energía latente; enmascarar la fuerza con debilidad se logra mediante disposiciones tácticas.
19. Así, quien es hábil en mantener al enemigo en movimiento sostiene apariencias engañosas, conforme a las cuales el enemigo actuará. Sacrifica algo para que el enemigo se lance a por ello.
20. Con cebos lo mantiene en marcha; después, con un cuerpo de hombres escogidos, lo aguarda emboscado.
21. El combatiente inteligente atiende al efecto de la energía combinada y no exige demasiado de los individuos. De ahí su capacidad para escoger a los hombres adecuados y aprovechar la energía combinada.
22. Cuando aprovecha la energía combinada, sus soldados se vuelven como troncos o piedras que ruedan. Pues está en la naturaleza del tronco y de la piedra permanecer inmóviles en terreno llano y moverse en la pendiente; detenerse si tienen aristas y rodar cuesta abajo si son redondos.
23. Así, la energía que desarrollan los buenos combatientes es como el impulso de una piedra redonda que rueda montaña abajo desde miles de pies de altura. Esto es cuanto cabe decir sobre la energía.